Abombados por la tecnología

Cada vez son más los dispositivos que, diariamente, se incorporan directa e indirectamente en nuestra vida. Pero, ¿Qué tan influyentes son? ¿Se les puede adjudicar la falta de interés por el mundo que nos rodea?, a mí criterio sí. Desde que se dio comienzo a la era tecnológica, al uso continuo de Internet para buscar lo más mínimo que necesitemos, se fueron perdiendo al mismo tiempo valores y el reconocimiento a determinadas cosas porque estamos demasiado ocupados tratando de discernir sobre las nuevas tecnologías y descubrimientos que van surgiendo. Con esto no se intenta dar a entender que el avance tecnológico sea un error, ya que muchas cosas que hoy se conocen se dieron gracias a los progresos en este área. Pero sí se puede afirmar que cada avance es un retroceso humanístico, ¿por qué?, porque son cada vez menos las veces que la mano del hombre puede realizar un trabajo, desde el más sencillo al más complejo, ya que las máquinas/aplicaciones/aparatos han acaparado casi todas las actividades que hasta hace poco sólo un humano podía realizar. Esto conlleva a una crisis de estrés, ya que baja el nivel de empleos, las personas se sienten poco servibles porque se dan cuenta que su trabajo puede ser fácilmente suplantado. En el área social, de la familia y las amistades, también se ven reflejados los resultados negativos de la tecnología, porque no se encuentra un punto límite con el uso de la misma, lo que conlleva a la pérdida de los valores que antes veíamos como intocables. Las charlas en la mesa ya están casi extintas, porque es más común fijar los ojos en una pantalla que en una persona, y ya no vale preguntar ¿qué tal tu día? sino que con un "¿Viste la foto que subí?" "¿Tenés esta aplicación? está de última moda", ya estamos a la orden del día, supuestamente cumplimos con el cometido social, sin interactuar en forma directa.
Cada vez nos estamos limitando más al mundo virtual, sin darnos cuenta que lo que construye y forma es el mundo real. Lo preocupante es, no sólo la generación de ahora, sino las posteriores, ¿cómo vivirán estos cambios?, que además cada vez son más, ¿se perderán por completo los valores que con mucho sacrificio se nos fueron inculcando?, las respuestas a estas preguntas para el futuro se están contestando en el presente.

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